Tres buenas prácticas para las empresas de energía que invierten en mujeres

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Jaime García AlbaEscrito por:

Hace tres años, Marie-José Nadeau se convirtió en la primera mujer al mando del Congreso Mundial de la Energía, en sus 90 años de historia. Ella advirtió que el negocio de la energía estaba en una etapa crítica, al sufrir un desempeño insuficiente y enfrentar cambios disruptivos que no se podrían afrontar sin diversidad de género.

En ese momento, solo el 4% de los miembros de la junta ejecutiva de las 100 principales empresas de servicios públicos eran mujeres. Hoy, ese número ha subido solo un punto porcentual, según el índice EY 2016 Women in Power and Utilities. A ese ritmo, la industria energética tardaría cuatro décadas en llegar a un 30% de participación femenina en las juntas.

A este ritmo, la industria energética tardaría cuatro décadas en alcanzar el 30% de participación femenina en directorios ejecutivosClick To Tweet

A nivel de empleados, diversas empresas energéticas de América Latina y el Caribe están empezando a invertir en reclutar y capacitar a personal femenino en roles no tradicionales como, por ejemplo, instalando paneles solares en áreas remotas y cambiando la iluminación pública LED en las ciudades.

A medida que las energías renovables aumentan en toda la región, incrementará la demanda por trabajos técnicos en energía solar y eólica. Las empresas de energía tendrán que ampliar su fuente de talentos calificados para satisfacer esta necesidad. Estas son tres buenas prácticas que las empresas de energía ya están empleando para generar oportunidades que benefician a hombres y mujeres:

1. Invertir en certificaciones de género

Las certificaciones de género son hoy las certificaciones LEED de hace una década —un sello de aprobación de terceros para la sostenibilidad— y algunas empresas de América Latina ya están invirtiendo en ellas. Con sede en Suiza, el certificador global de Dividendos Económicos para la Igualdad de Género (EDGE) está incrementando su presencia en América Latina y el Caribe. Otra opción es buscar la certificación a nivel de país. Este tipo de certificaciones permiten que las compañías monitoreen y midan sus esfuerzos para crear y avanzar en equidad de género.

En México, esta fue la ruta que tomó una empresa de servicios energéticos para comenzar a transformar su cultura corporativa. Con sede en Monterrey, Óptima Energía trabaja con ciudades para reemplazar  farolas incandescentes por lámparas LED de bajo consumo energético. Hace dos años, Óptima Energía se embarcó en un programa de certificación de género, a través de la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y la No Discriminación. Invertir en una certificación de género es solo uno de los muchos pasos que esta empresa está tomando para asegurar un lugar de trabajo equitativo e inclusivo para atraer a los mejores empleados.

2. Asociarse con universidades técnicas para formar a nuevos talentos

La industria solar está creciendo exponencialmente en América Latina y el Caribe, y la demanda de técnicos solares experimentados está superando la oferta de personas calificadas. Lo mismo ocurre con el sector eólico. Con casi dos millones de personas trabajando en energías renovables, la necesidad constante de flujo de talento calificado está abriendo puertas para las mujeres.

Uno de estos casos ocurre en Uruguay que, en estos últimos cinco años, se ha convertido en un productor poderoso de energía eólica, alejándose constantemente de la dependencia de los combustibles fósiles y la energía hidroeléctrica. Y ahora está aumentando su desarrollo de energía solar. En 2015, la empresa energética Tecnova comenzó a instalar paneles solares en cerca de cuatro municipios de Uruguay, para un proyecto liderado por Skysolar. Las empresas querían contratar localmente y se asociaron con la Universidad del Trabajo (UTU) y el Instituto Nacional de Empleos y Formación Profesional (INEFOP) para capacitar al personal local en el montaje de proyectos de energía solar fotovoltaica. Gracias a sus esfuerzos, lograron una participación de 26% de las mujeres en sus programas, lo que sienta un positivo precedente para su crecimiento sostenido a futuro.

3. Reclutamiento de mujeres en campos de ciencia y tecnología

En América Latina, el 45% de los investigadores científicos son mujeres, superando incluso el promedio mundial; sin embargo, en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), las mujeres están muy poco representadas. Las barreras culturales y socioeconómicas, a menudo, llevan a las mujeres jóvenes a abandonar la escuela para cumplir con las obligaciones tradicionales como el cuidado del hogar o la familia.

En Panamá, por ejemplo, el Grupo Ecos invirtió en un programa de prácticas dirigido a mujeres estudiantes de  carreras STEM y de finanzas para el proyecto Divisa Solar, el primer parque solar de escala industrial en el país. Financiada por BID Invest (conocido anteriormente como Corporación Interamericana de Inversiones) y el Fondo Climático Canadiense para el sector privado en las Américas (C2F), Divisa Solar está cambiando la conversación en torno a los roles tradicionales de género, mientras beneficia a las mujeres profesionales locales en STEM.

Empoderar a las mujeres tiene sentido comercial

La evidencia es clara: una mayor diversidad de género impulsa el éxito empresarial. A medida que el auge de las energías renovables en América Latina siga adelante, invertir en oportunidades para  mujeres profesionales será fundamental para las empresas de esta industria. En palabras de Alison Kay, vicepresidenta mundial de industria de EY: “en estos tiempos de cambio disruptivo, a medida que el sector experimenta una transformación fundamental, la diversidad en los equipos de liderazgo tiene sentido comercial”.

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Last modified: Noviembre 15, 2017

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