Agua, mujeres y APP: Un potencial no aprovechado

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Co Autores Escrito por: Ricardo de VecchiMinji Kim

Hace más de medio siglo, John F. Kennedy dijo: “Cualquiera que pueda resolver los problemas de agua será digno de dos premios Nobel: uno por la paz y otro por la ciencia”. Hoy, a pesar de tener un tercio de los recursos de agua dulce del mundo, América Latina y el Caribe alberga a 30 millones de personas sin acceso a agua potable y 100 millones sin saneamiento seguro. El impresionante crecimiento urbano de la región durante los últimos años sólo ha exacerbado este problema.

Mujeres: Una perspectiva única para el manejo de agua

El desafío de la disponibilidad de agua ya es evidente en la región, particularmente en las comunidades más pobres del orbe. Las mujeres y las niñas son las más afectadas en estos hogares, ya que son quienes, normalmente, se encargan de asegurar el suministro de agua para sus familias. Por esta razón, las mujeres pueden desempeñar un papel clave en la implementación de soluciones innovadoras, que estén en sintonía con las necesidades y preferencias de las comunidades más vulnerables. Esto puede tener un impacto positivo no sólo en las zonas urbanas menos favorecidas, sino en la forma que opera el sector en la actualidad.

Ya existen casos de mujeres que han tomado la iniciativa para gestionar sistemas de agua en comunidades pobres, con resultados alentadores. Este enfoque, centrado en el usuario, reconoce la importancia de la participación femenina en la provisión de agua y su utilidad, no sólo para refinar el diseño y la gestión de los proyectos, sino también para incrementar la disposición de los consumidores a pagar por el servicio. Para los proveedores de servicios públicos, esto puede traducirse en múltiples beneficios, incluyendo mejoras en los flujos de dinero, más recursos para inversiones en infraestructura y mejoras en la calidad del servicio.

Las mujeres representan menos del 17% de la mano de obra de agua y saneamientoClick To Tweet

La participación de las mujeres en el sector no solo trae ventajas financieras. Un estudio de Deloitte muestra que cuando los hombres y las mujeres están igualmente involucrados en el diseño y operación de los sistemas de agua, se logran mejoras significativas en la gobernabilidad, transparencia y sostenibilidad. Por ejemplo, en más de 120 proyectos de agua, que incluyeron la participación de mujeres durante la fase de diseño, la efectividad fue seis a siete veces mayor que en proyectos que sólo incluían hombres.

Sin embargo, hoy las mujeres representan menos del 17% de la mano de obra de agua y saneamiento, y sólo una pequeña fracción del personal a cargo de la gestión y experticia técnica. Hay que hacer más para reducir la brecha de género en los servicios de abastecimiento de agua y para asegurar que más mujeres tengan acceso a funciones clave, como ingenieras, diseñadoras de sistemas y administradoras de servicios públicos.

Forjando nuevas asociaciones en agua

Una manera de reducir esta brecha de género es identificando socios que puedan catalizar las ventajas financieras, técnicas y sociales, que la participación de las mujeres en los proyectos hídricos puede aportar, y el sector privado es particularmente adecuado para esta tarea. Además, promover la participación de privados puede ayudar a afrontar la brecha de inversión en el sector. En 2012, solo el 0,2% del producto interno bruto (PIB) de la región se invirtió en agua y saneamiento, en comparación con el 3% de la infraestructura total.

Las asociaciones público-privadas (APP) han proporcionado tradicionalmente financiamiento, transferencia de conocimientos técnicos y mejores prácticas en materia de gestión de infraestructuras. Aunque la adopción de APP es común en proyectos de energía y transporte, no ha sido así para los de agua. En 2016, de los 96 proyectos de APP que alcanzaron el cierre financiero en América Latina y el Caribe, solo siete estaban relacionados con agua y saneamiento.

Actualmente, el sector público de la región sigue liderando la mayor parte de los servicios de agua y saneamiento. Sin embargo, muchas ciudades han adoptado modelos de APP que funcionan. Por ejemplo, Cartagena y Bogotá contratan servicios de empresas mixtas, que son propiedad conjunta de autoridades locales, operadores privados y accionistas privados locales. Los resultados han sido impresionantes: entre 1994 y 2002, el acceso a agua limpia y saneamiento mejoró significativamente, y más del 80% de las nuevas conexiones fueron en barrios pobres.

Solo 7 de 96 proyectos de APP en América Latina y el Caribe fueron de agua y saneamiento en 2016Click To Tweet

A principios de este año, el Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se asoció con el gobierno coreano y el Eximbank de Corea para llevar a Colombia las mejores prácticas en tecnología de gestión del agua. Como parte del programa de intercambio de conocimientos, empresas de ambos países se reunieron en Bogotá para entender mejor las condiciones de operación de la ciudad y discutir planes de transferencia tecnológica. Entre las conclusiones, ambas partes reconocieron el papel que el sector privado ha tenido en las mejoras de las operaciones de agua en Bogotá.

A medida que la demanda urbana de agua crezca en toda la región, aprovechar el potencial inexplotado de las asociaciones público-privadas y la participación de las mujeres en proyectos de agua será clave. Una forma de hacerlo es facilitando el acceso a soluciones de APP, a través de herramientas como la nueva ventana única para las APP, lanzada a principios de este año por el Grupo BID. Otra forma es integrar la inclusión de género en el centro de los proyectos, con mujeres que desempeñen un papel activo en el desarrollo e implementación de proyectos sostenibles, lo que es uno de nuestros compromisos. Al implementar este enfoque, nuestro objetivo es promover soluciones que aborden eficazmente los retos de la región en materia de agua.

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Last modified: Agosto 23, 2017

One Response to " Agua, mujeres y APP: Un potencial no aprovechado "

  1. María dice:

    Saludos. Estoy completamente de acuerdo con el contenido, lo malo es que muchas veces las mujeres queremos seguir gestionando proyectos en la infraestructura de agua y saneamiento, pero muchas veces los jefes son hombres y no toman en cuenta ese gran potencial.

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