“Uno punto cinco para seguir con vida” – Tres maneras para movilizar la acción climática en el Caribe

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Uno de los objetivos de las próximas negociaciones en París es limitar los aumentos de temperatura global a dos grados centígrados. En el Caribe el objetivo es aún más bajo, con “Uno punto cinco para seguir con vida“.


El Caribe pierde hasta un cinco por ciento del PIB al año debido a los desastres naturales relacionados con el cambio climático. El aumento del nivel del mar, la temperatura del agua, la acidificación de los océanos y los fenómenos meteorológicos extremos afectan de manera desproporcionada a las pequeñas naciones insulares de baja altitud. Para ellos, cerrar  la brecha entre las promesas y las acciones será una manera de medir el éxito del COP21. Como los ecosistemas se acercan a sus límites, sectores empresariales claves pueden fortalecer sus esfuerzos para cerrar esta brecha crucial.

Un blog recientemente mencionó, que la agricultura es importante para la economía del Caribe, que representa más del 6 por ciento del PIB en República Dominicana y Jamaica. Si el sector sigue haciendo lo de siempre, tendrá un 25 por ciento menos de tierra cultivable para el año 2050, de acuerdo con la Universidad de West Indies. Sin embargo, relativamente pequeñas inversiones pueden revolucionarlo.

Las estrategias de adaptación minimizan los riesgos climáticos y cultivan un alto valor, los cultivos resistentes a la intemperie, especialmente en respuesta a períodos más largos de sequía que afectan a la región. Las grandes empresas y multinacionales que dependen de las cadenas de suministro pueden proporcionar educación y capacitación para fortalecer la sostenibilidad en los proveedores. Nuevas estrategias incluyen la diversificación de cultivos, mejoramiento de la infraestructura agrícola (adaptación del agua), las modificaciones del calendario en los cultivos, conservación de suelos, reforestación y establecimiento de sistemas de almacenamiento de alimentos. La incorporación de las consideraciones climáticas en la gestión agrícola, transforma cómo las empresas se acercan a la agricultura y cómo la agricultura resiste eventos climáticos.

Los bancos comerciales locales tienen instrumentos para proporcionar financiación y garantías para estas nuevas estrategias. El Green Climate Fund (Fondo Verde para el Clima) y la Catastrophe Risk Insurance Facility (Facilidad de Seguro de Riesgos para Catástrofes) son dos mecanismos que se dirigen a la agricultura en el Caribe, apoyando a las empresas y sus empleados.

Las inversiones en energías renovables ofrecen apoyo práctico para lograr compromisos climáticos. A pesar de que el Caribe contribuye un magro de 0,3 por ciento a las emisiones globales de gases de efecto invernadero, diversificando su matriz energética podría reducir los costos de energía y evitar la dependencia de fuentes extranjeras. Los renovables en los países dependientes del petróleo como Jamaica, por ejemplo, podrían reducir los costos promedio de la electricidad del 67 por ciento. Esa disminución podría afectar significativamente el crecimiento económico de un país que gasta el 30 por ciento del PIB en importaciones de petróleo.

Para promover una economía más circular, las inversiones de biomasa, geotérmica, hidroeléctrica conectada a la red y fuera de la red, eólica marina y energía fotovoltaica fortalecen la diversificación. Pocos desarrolladores de energía privadas están en el Caribe en la actualidad. Los organismos multilaterales y los fondos de donantes como los Climate Investment Funds (Fondos de Inversión Climática) están bien posicionados para asociarse y tomar algunos de los riesgos de ser el primero.

Por último, el turismo representa el 30 por ciento del PIB en el Caribe. Su expansión es una fuente de empleo y crecimiento empresarial. Inversiones turísticas amigables con el clima incluyen cadenas sostenibles agrícolas de suministro, la incorporación de las energías renovables y la eficiencia energética en hoteles, restaurantes y otros establecimientos turísticos. Una asociación con el BID está poniendo a prueba el concepto de “Islas inteligentes” en Belice, las Bahamas y Trinidad y Tobago, para poner a prueba, demonstrar y escalar las mejores prácticas bajas de carbono en sectores clave como el transporte, el agua, la energía, la gestión de residuos y el turismo.

En Kingston, Jamaica, el BID está financiando por primera vez en el país un hotel certificado LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental) con un aislamiento innovador y paneles solares para calentar el agua y minimizar su huella ambiental. El hotel tendrá un menor costo operativo y busca atraer a más viajeros con conciencia ecológica.

La campaña de #1point5tostayalive (“Uno punto cinco para seguir con vida”) busca fortalecer el apoyo para el Caribe en anticipación de las negociaciones COP21.  Como un aporte reciente del Blog de Negocios Sostenibles indicó, hablar con el sector privado podría mover la aguja hacia esta meta dado su papel de avanzar en el financiamiento climático, los compromisos de reducción voluntaria y un precio del carbono. Los países del Caribe cuentan con este tipo de liderazgo, ahora más que nunca.

Adaptado de un post publicado en julio de 2014. 

Last modified: Septiembre 9, 2016

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