¿Pueden triunfar en China las empresas de América Latina?

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Autor InvitadoEscrito por:

Por Theodore Kahn*

¿Hay oportunidades para empresas de América Latina en China, más allá del hierro, la soja, el cobre y un puñado de otras materias primas? Esta pregunta ha estado en la mente de los políticos de la región desde que el comercio entre América Latina y el Caribe (ALC) y China se inició a principios del año 2000, impulsado por la fuerte demanda china de recursos naturales prestados tradicionalmente por ALC.

las empresas de América Latina en China

las empresas de América Latina en China

Si bien los recursos naturales siguen representando el grueso de las exportaciones de la región hacia China, un grupo diverso de empresas latinoamericanas, que venden desde productos de pastelería y aviones comerciales hasta servicios tecnológicos, han establecido una fuerte presencia en el mercado chino, demostrando que la respuesta a esa pregunta es un rotundo: “sí”.

¿Cómo han logrado estas empresas tener éxito en un mercado altamente competitivo (y desconocido) en China? La clave para muchos ha sido la de establecer operaciones de negocio en el país asiático, en lugar de depender solamente de las exportaciones. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de publicar un informe, LAC Investment in China: A New Chapter in Latin America and the Caribbean-China Relations, basado en la estrategia de negocio de 98 empresas latinoamericanas que han seguido este camino.

La primera característica destacable de este grupo de empresas es su diversidad. En contraste con el comercio de ALC y China, las empresas manufactureras son la mayoría – lo que representa el 56% de la muestra- y, en representación de sectores como la maquinaria industrial, los metales y los alimentos y bebidas. El sector primario reporta apenas un 15% del total.

Otro hallazgo importante es que, mientras que el aumento de la inversión extranjera directa (IED) de América Latina en China es pequeña – las cifras oficiales indican US$917 millones entre 2002 y 2012 – las empresas no tienen que comprometerse en invertir per se para tener éxito en China. Si bien las cifras de IED sólo reflejan las unidades productivas instaladas en el país asiático, muchas empresas latinoamericanas han obtenido beneficios de la presencia directa en China a través de filiales comerciales, oficinas de representación e inversiones en las redes de distribución.

¿Cuáles son esos beneficios?

Estar en China mitiga diversos desafíos a los que, a menudo, se enfrentan los exportadores de ALC: costos de transporte, aranceles elevados y limitado conocimiento del marco regulador. Y tal vez lo más importante: una presencia directa permite a las empresas entender mejor a sus clientes chinos, ya sean consumidores que buscan un sabroso tentempié o una empresa industrial que busca insumos de bajo costo.

Tomemos de ejemplo el grupo mexicano Bimbo. La compañía descubrió rápidamente que sus productos, que gozaban de tanto éxito en México, eran demasiado dulces para el paladar chino. Bimbo cambió de rumbo – tras una amplia investigación con consumidores chinos – introduciendo una nueva línea de productos salados, como pasteles de carne, panecillos rellenos de frijoles y bocadillos de maíz. La firma ha crecido hasta convertirse en una de las principales panaderías  en China.

La misma lógica se aplica a los sectores industriales. WEG, un productor brasileño de motores eléctricos, supervisa una de las más extensas operaciones de manufactura de ALC en China, empleando a más de 600 personas. La compañía atribuye relaciones fuertes y personales con los clientes, socios y funcionarios chinos, así como la adaptación de los productos a las especificaciones exactas del cliente para su éxito. Ambos sería difíciles de alcanzar desde la sede de la empresa en el sudeste de Brasil. WEG también se beneficia de ser uno de los pocos eficientes productores de motores de energía en China, un activo importante dada la determinación gubernamental de introducir tecnologías sostenibles.

La experiencia de estas empresas sugiere dos áreas en las que se podría disfrutar de importantes ventajas competitivas en China: ofreciendo bienes de consumo convenientes y accesibles para la clase media china, así como tecnologías energéticamente eficientes para su industria. Ambas representan áreas de crecimiento prometedoras. Se espera que el inmenso mercado chino crezca más rápidamente que la economía global en las próximas dos décadas. Mientras tanto, China sigue siendo la central de fabricación, atrayendo US$123 mil millones de IED en 2013, sólo superado por Estados Unidos. Los funcionarios chinos están decididos a asegurar que toda esta actividad de fabricación utilice tecnología y procesos cada vez más eficientes energéticamente.

Estas tendencias garantizan que la capacidad de las empresas latinoamericanas para competir en China va más allá de las exportaciones tradicionales de la región, y no perderá relevancia a corto plazo. Afortunadamente, un grupo de empresas pioneras han demostrado que el éxito es posible y que sólo podría requerir un viaje al Oriente.

* Sobre el autor 

Theodore Kahn es consultor para el Sector de Integración y Comercio (INT). Ha trabajado en el BID desde 2011, centrándose en el comercio de América Latina-Asia y la inversión, la cooperación entre América Latina y Asia y las políticas de integración regional en América Latina. Tiene una maestría en Relaciones Internacionales y está cursando un doctorado en Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

Last modified: Septiembre 12, 2016

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